El romance eterno entre autoestima y asertividad

El romance eterno entre autoestima y asertividad

En la escuela de magia Hogwarts usaban una pócima llamada “agudizadora del ingenio” que ayudaba a pensar con mayor claridad, ¡una maravilla! Me divierte pensar que contenía, entre otras cosas, autoestima y asertividad.

Esta pócima estaba diseñada para contrarrestar los efectos del “encantamiento confundus”. No sé a ti, a mi lo del “confundus” me suena bastante.

Cuando estoy en sesiones de grupos con Chicxs, lo primero que me aseguro es que sepan que:

  1. Las habilidades para la vida se aprenden. Nadie nace sabiendo esto, así que es como patinar, nadar o hacer gazpacho… Es algo que se aprende.
  2. El primer paso para poner la pócima a nuestra disposición es saber que existe algo que se llama habilidades para la vida.
  3. Y que como cualquier cosa que se aprende, al principio requiere más atención y luego ya se convierte en parte de ti, en una manera de funcionar.

Te prometo que me paro de cabeza si hace falta para hacer llegar este mensaje cuando estoy con jóvenes.

Así que a modo de resumen, ¿qué tendríamos que poner en el caldero para hacer la pócima de autoestima y asertividad?

20% de Autoestima, que es la capacidad que hemos ido construyendo para conocer mejor el propio ser (tu carácter, tus fortalezas,…), saber dónde quieres poner tu mirada para darte cuenta de las oportunidades, tus actitudes, tus valores, tus gustos y lo que no te gusta también.

Autoconocerse significa construirte por dentro y convertirte en lo que eres, aceptando todas tus partes, las que te gustan y las que no. Cuando aceptas las cosas de ti que te disgustan, puedes aprender incluso más sobre ti y adoptar diferentes posturas:

a) cambiarlo

b) dejarlo tal cual

c) aceptarlo sinceramente.

Considero que la opción C es la más arriesgada, valiente y transformadora. Porque cuando aceptas algo desde la sinceridad, es cuando te relajas y ya sabemos que un sistema relajado está más focalizado, por lo tanto más abierto al cambio, ¡pruébalo!

Y como toque final Virginia Satir diría:

“lo importante de la autoestima es atenderla, cuidarla, Vigilarla”

Sí, ¡vigilarla! ya que, cómo dirían los informáticos, es un archivo BETA que está en constante revisión y ajustes.

Por ejemplo, te propongo que cierres los ojos, te concentres unos segundos en tu respiración y te preguntes: “¿que aspecto de mi ha mejorado en los últimos 5, 10 años…?” Ojalá tu mente inconsciente haya dejado emerger una buena cosa. Si es así, cuéntamelo.

Ahora más ¿crees que dentro de 5 años en el futuro seguirás igual?, ¿o quizás hayas aprendido algo nuevo?

Como la vida se transforma, la autoestima está aquí para ayudarte y echarte un cable ajustando y manteniendo un equilibrio entre lo que ya sabes de ti, y lo nuevo que vas incorporando en tu vida.

Así que siguiendo con la receta, necesitarás un 20% de Asertividad, ¿qué es esto? Pues otra habilidad para la vida que te permite expresar con claridad y de manera apropiada al contexto de la cultura; lo que sientes, piensas o necesitas.

Lo maravilloso de la comunicación asertiva es que cuando lo aprendes, ya lo haces para siempre.

La metáfora visual que muchas veces viene a mi cabeza cuando pienso en asertividad, es la de la flecha en la diana, que da justo en el centro.

El entrenamiento en asertividad es útil y necesario aprenderlo, y diría que sobre todo en la adolescencia es un básico. Cuando estás construyendo tu identidad, tu ser,… necesitas poner límites para que las personas que te rodean comprendan lo que necesitas, lo que te gusta y lo que no, y claro lo útil es aprender a poner ese límite lejos de la agresividad o la pasividad, es decir desde la ASERTIVIDAD.

Hay dos expresiones relacionadas con la asertividad que me encantan y explican muy bien la idea de lo que es:

“ mi derecho acaba dónde comienza el tuyo”

“Para poder ser feliz, los demás no tienen que ser infelices”

Yo pondría sí, o sí un 40% de “intención clara”. Cualquier cosa que hagas en la vida, desde barrer, aprender una habilidad nueva como sería el Autococimiento, o la asertividad, o enseñarla a tu hijxs, necesitas ver la intención clara y consciente de para qué lo haces. Eso te predispone y ayuda a tu cerebro a entender y a buscar incluso sin darte cuenta nuevas rutas para aprender e incorporar cosas nuevas.

Y para acabar la receta, añadiría un buen 40% de “trátate con amabilidad” o de “qué esperas para ser amable contigo”

La vida no es una línea recta, y el progreso no es lineal, yo sé que lo sabes…
Te quiero.

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