Depresión estacional, cómo afecta y 3 ejercicios para combatirla

Depresión estacional, cómo afecta y 3 ejercicios para combatirla

¿Con qué asocias la primavera? quizás con el renacer, con lo nuevo… ¿Y el verano? con el calor, el tiempo libre, ¿El invierno? quizás con el recogimiento, con el compartir en familia. ¿Y el otoño? piénsalo bien o, mejor dicho, siéntelo bien. Cuando yo digo “Otoño”, ¿qué viene a tu cabeza?

Muchas personas, en esta época otoñal, comienzan a sentirse más tristes, melancólicos/as y se escucha la frase: “me siento depre”. Si solo ocurre puntualmente, porque ya sabes que la depresión es: “un trastorno del estado de ánimo dónde prevalecen los estados de tristeza, pérdida, ira o frustración, y que además interfieren con la vida cotidiana de quien lo padece y esto se mantiene por semanas”, es lo que se conoce como depresión. Si estos estados aparecen con el otoño y se van con él o incluso resisten un poco hasta el invierno, es lo que se conoce como depresión estacional. Se llama así, porque los síntomas se sienten al cambiar la estación y no es un estado que se mantenga en el tiempo.

Como ya tenemos al otoño aquí y la información es como medicina, te propongo un primer ejercicio esencial y más adelante 3 ejercicios/metáforas que puedes hacer en casa para que te ayude a mitigar esa depresión estacional.

Un primer Ejercicio para combatir la depresión estacional

Comienza preguntando a tus hijos/ hijas/ familia: Dime algún concepto o palabras que asocies al otoño. Puede ser una imagen, te pueden hacer un dibujo o explicártelo con sus palabras… y déjate sorprender.

Como dato curioso, un 60% de las personas (más o menos) evocan aspectos que tienen que ver con el recogimiento, con lo pesado, lento, triste, oscuro,… o gestos corporales como encoger los hombros, bajar la cabeza. Y luego hay un 40% de personas que evocan aspectos cómo aire limpio, fresco, lluvia que limpia el bosque, “los colores del otoño” … Esto nos dice que los sentimientos de melancolía son bastante comunes cuando cambia la estación.

Así que, volviendo al ejercicio, tendrás que ser un poco “Enola Holmes”, observar y recabar pistas sobre lo que le sugiere y evoca a tu hijo/hija esta época. Si son cosas como; reencuentros con amigos, inicio de la escuela, cambio de look… Si presenta sugestiones e ideas positivas, simplemente úsalas como si fuera una buena salsa y ponlo en todo. Por ejemplo, puedes ayudarle a evocar esas experiencias que le hacen sentir bien, en los momentos del día en que los necesite.

Y si lo que evoca son ideas y sentimientos de decaimiento o melancolía…

En este caso, mi recomendación es que sigas observando, ya que como te lo he comentado, los niños y niñas también pueden acusar esta especie de “visión de túnel” donde “todo está mal”; “el cole no me gusta”, “yo no soy suficientemente bueno/buena”… en la época otoñal.

Para estos casos, lo primero es acoger el síntoma. Esto requiere por tu parte que hagas un gran ejercicio reflexivo para acercarte a entender lo que siente. Lo puedes hacer diciéndole algo como: “comprendo lo que dices. Si quieres puedes explicarme más sobre esto, en ocasiones es natural sentirse….” Y aquí parafraseas, o dices textualmente algo que él o ella hayan dicho.
La segunda parte de esta propuesta es que uses una historia, lo ideal es que sea algo que te haya pasado a ti y que tenga algo de relación con lo que explica él o la niña… el objetivo de explicarle la historia es dejarle con la idea de que esto que vive pasará, que a los seres humanos nos ocurren cosas buenas y no tan buenas en la vida. Y con tu ejemplo le estás dando, y esto es muy importante; la evidencia sensorial de que es así, porque estás allí con él, eres una madre, profesional, hija etc

¿Te parece curioso?

A mí siempre me sorprenderá la capacidad que tenemos para percibir diferentes realidades de un mismo aspecto. En cuanto a lo de programarnos para cosas tan cotidianas como las estaciones del año, desde luego unas personas se “programan” más eficientemente que otras. Así que quizás la pregunta sea ¿cuándo se aprende a tener perspectiva? Yo no o lo sé, pero sí sé, que se puede enseñar perspectiva desde la infancia.
Hay personas, familias que viven el cambio de estación positivamente y otras que no. ¿Cómo lo vivís tú y tu familia?

El otoño tiene una etiqueta que no le hace justicia. Se asocia con estar “Depre”, por eso quiero echarle una mano.

Si en tú familia veis al otoño con un toque negativo, me gustaría que este año comenzarais dándole la bienvenida a la estación como cuando un niño pequeño llega por primera vez a un lugar que no conoce. Quizás se toma su tiempo y cuando se suelta, quiere descubrirlo todo, con sus grandes “ojos lunares” que observan e integran.

Para ello te propongo unas metáforas/ejercicios para que, si quieres las hagas tuyas, adaptándolas a tu familia y situación actual. Verás cómo pueden ayudarte a reencuadrar una situación nueva, algún cambio, enseñar perspectiva, o simplemente tener un otoño mucho más creativo.

1. Combatir la depresión estacional con «Colores y más colores»:

¿Te gustan los colores?, ¿te gustan los colores del otoño? Imagina ese bosque en el que hay tantos tipos de marrones, verdes o amarillos conviviendo juntos. Justo como en una familia, que son todos diferentes, o como en un aula de clase que, aunque son diferentes, todos los niños y niñas pueden convivir en el mismo lugar y así aprender… O como les pasa a las hojas de los árboles en otoño, que en un mismo árbol hay hojas, verdes, marrones, amarillas e incluso alguna roja.

¿Te identificas con algún color?, ¿quizás te gusta más un color que otro?, ¿te has dado cuenta de la cantidad de tonos y matices que hay? Pues las personas somos así, como los árboles en otoño. A veces nos sentimos “de diferentes tonos”, tenemos claros y oscuros, días buenos, y días que no lo son tanto.
Lo interesante de esto es que todos viven dentro en ti, en tu bosque, con armonía, y eso es lo que alimenta tu forma de ser, tu personalidad… lo que te hace especial.

Cuando te gusta lo que eres con tus días buenos, y los que no son tanto, sinceramente, es cuando la puerta del disfrutar, se abre de par en par.

2. Combatir la depresión estacional con «Lo circular de la vida»:

Esta metáfora tiene que ver con el propio ciclo vital, algo tiene que irse para dejar paso a algo nuevo. Como una hoja que se desliza poco a poco o rápidamente hacia el suelo. En ambos casos, sea rápido o más lentamente, nutrirá la tierra, será abono para el propio arbolito. A los niños y las niñas en general los “ciclos” (el del agua, el de las orugas, el de las hojas que vuelven a nutrir la tierra) les interesan muchísimo este tipo de metáforas, y a mí me funciona estupendamente en mis terapias de psicología. Y si además a esto le añades, lo que ya te he explicado otras veces, que siempre hay un después; por ejemplo, después de la tormenta, viene la calma, después de la noche, viene el día,… puedes usarlo cómo mantra y entradilla (ánimos) en situaciones en las que se tenga que acabar algo, por ejemplo: la jornada del parque, la sesión de videojuegos, la fiesta, la tele.

3. Combatir la depresión estacional con «La observación»

¡Fíjate cómo cambia drásticamente el paisaje! ¡Fíjate que sabes adaptarte a las situaciones nuevas!

Los cambios, cuando son drásticos, implican movimiento, y conllevan un proceso “step by step” paso a paso. Como en la vida, en ocasiones los cambios ocurren de repente, así que una idea útil al respecto es la de que cuando vamos de la ciudad al bosque, de repente y sin previo aviso el paisaje ante nuestros ojos cambia.

Y es cierto que al principio es extraño, o quizás llamativo, pero al cabo del tiempo, el ojo ajusta lo que ve, envía la información al cerebro, se acostumbra y acaba disfrutando de lo que hay. Así pasa en la vida con los cambios y las situaciones nuevas, hay que darle un tiempo al cerebro para que se acostumbre a las situaciones nuevas, e incluso pueda aprender a disfrutar del paso a paso y de lo que hay.

Para acabar, el “bonus extra” en este especial “combatir la depresión estacional”.

La próxima vez que veas un árbol sin hojas en otoño o invierno, te propongo este sencillo ejercicio para entrenar tu mente creativa y la de tu familia.

“Quizás mires hacía arriba y luego hacía abajo en un bosque de árboles desnudos, … y sientas bajo tus pies esa alfombra de hojas de muchos colores. Y si te mueves sientas el crujir… rassss, rassss, crarrr, crarrr….

La naturaleza te está regalando una metáfora e información muy útil sobre los procesos, sobre los cambios y sobre que cada persona pequeña o grande tiene un ritmo personal para adaptarse a ellos. Es decir, ¿sabes tú lo que tuvo que hacer ese árbol para quedarse completamente desnudo?, ¿sabes lo que ha hecho tu hijo, hija para adaptarse a eso nuevo?, ¿tú sabes conscientemente lo que has hecho para adaptarte a eso nuevo…? A mí me gusta imaginar cosas al respecto…

1. Cuando decides dejar ir algo, conscientemente o no, cuando algo cae, suavemente, como el balanceo de una hoja que se desprende de un árbol, es útil programar el cerebro para recibir nueva información, nueva inspiración. Es como si con esto alimentaras la creencia de “estar abierto, abierta a…” nuevas cosas, ideas, momentos.

2. Otra cosa que me gusta pensar es que el árbol no está totalmente desnudo. Está lleno de esencia que le permite “renacer” con cada primavera. Como tú misma/mismo cuando te has levantado después de una caída o superado una adversidad. Parafraseando la PNL (Programación Neurolingüística) “Tú tienes todos los recursos internos que necesitas para salir de las situaciones que se te presenten” es como tu savia interna, la que te mantiene viva/vivo y te ayuda de manera secreta.

De todos modos, si crees que en tu caso (o en el caso de un miembro de tu familia) no se trata de una depresión estacional, porque perdura en el tiempo, te aconsejo encarecidamente que no lo dejes pasar y pidas ayuda profesional.

Ya sabes que puedes contactar conmigo. Estoy disponible siempre para ti en el formulario que encontrarás aquí.

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