Estar aquí cuando quieres estar allá.

Estar aquí cuando quieres estar allá.

¿Te ha pasado alguna vez estar en un lugar y querer estar en otro?   Sí, sí “estar aquí cuando quieres estar allí” y no me llames “loca”, antes sigue leyendo. Si te ha pasado alguna que otra vez, está “OK”, pero cuando tus casi 24 horas del día está más allí y con allí me refiero a un momento de tu vida, a una experiencia que consideras estresante o, simplemente,  a algo que fue tan bueno que te marcó y vives diciendo “todo tiempo pasado fue mejor”, entonces no, no tengo buenas noticias… Cuando llegué a Barcelona todo era fantástico  y maravilloso, hacía todo lo que quería cuando quería,  yo era una especie de esponja, ¡claro!, tenía que aprovechar el tiempo, solo estaría 1 año o como mucho 2 en esta linda ciudad. Hasta aquí todo bien, de repente el amor de mi vida aparece, tengo  revoluciones en todos los sentidos   y  tomo consciencia de que “haré mi vida en esta ciudad”. Ahí comienza mi “duelo añorante” , así le llamo yo. Añoraba todo lo que tuviera que ver con mi país, la nostalgia estaba a flor de piel: cuando comía helados (el postre preferido de papi), cuando comenzaba a ver las cerezas en las fruterías, (la fruta preferida de mami), la primera vez que fui a París  (ciudad preferida de mi hermana) y, os cuento bajito,  que “estar aquí con el cuerpo”  y “viviendo allí con  mis pensamientos”, estar partida, dividida, estuvo a punto de pasarme una costosa factura.

¿Qué hice y sigo haciendo?   Mi intención es contarte lo que hice para salirme de un problema personal.  Imagínate que ahora puedes extrapolar lo que hice a lo que tú quieras a la situación que estés viviendo.  Solo es una invitación…

 

  • Un fuerte ¡BASTA! : eso, tal cual, di un golpe seco a la mesa y me dije “basta, prou, sefiní” recuerdo  lo que pasó después de haber tocado fondo por este tema, estaba tan pendiente,  tuve un aprendizaje súbito la escuela de la GESTALT lo llama “insigth”.

Es cuando tienes la certeza de algo ¿te ha pasado alguna vez? Y sabes que pondrás todos tus recursos personales para salir adelante. Para mí era como tener una bombilla encendida encima de mí que me recordaba. El “Basta, prou sefiní”

 

  • Me hice unos carteles recordatorios los imprimí , puse uno en la nevera, otro en el lavabo, otro cerca de mi mesa de trabajo y otro en la puerta de salida de casa y ponía:

 

 

horizonte del mar

 

Creedme,  esas  dos palabras son poderosas, ya en la facultad de psicología retumbaron en mí. Lo que es cierto es que el “aquí y el ahora” es el camino, eres tú mismo/a. No digo que no puedas soñar despierta, debes hacerlo a cualquier hora solo digo que la mayoría de veces cuando te desconectas por un tiempo tan prolongado pierdes de vivir en el presente y de aprovechar las oportunidades que te dan, llámese la sonrisa de esa pareja “soñada”  que te sorprende de repente o un billete de 50 euros que estas pisando.

 

Ahora, cuando escribo este post:

  • Puedo ver como se mecen las hojas de los árboles por el viento y la mariposilla volando junto a los mosquitos…
  • Puedo oír a las chicharras que anuncian calor y más calor, escucho el chapotear y canturrear de mi hijo en la piscina…
  • Puedo sentir el calor en mi cara y en mis manos y dentro de mí. Estoy contenta de seguir aprendiendo a estar “aquí y ahora”

Puedes probar de hacer este mini “trance” es como tomar conciencia de donde estás cuando lees este post y  pasar el inventario de lo que ves cuando levantas la mirada, de lo que oyes y de lo que estas sintiendo…

collage, niño, pies, cerezas

 

¡Que Disfrutes  del verano!

Saca tu lado preguntón y “pregunta” usa el formulario de contacto, yo estaré encantada de contestar.

washi tape corazón

 

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Es cierto, aunque no por ello menos complicado… estar 24 horas pensando en estar en otro lugar y con personas diferentes es agotador. Cualquier momento de relax se convierte en complicado cuando quieres estar en un sitio que no estás… no en un momento del pasado solamente, sino de futuro, pero el pánico a un gran cambio suponga un muro infranqueable…

    1. Judit, entiendo lo que dices… y la palabra que usas es muy acertada: «agotador» ¿Cómo te sentirías, si a pesar del pánico franquearas el muro? un abrazo

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